Buscar libros para superar el duelo es, muchas veces, una de las primeras maneras que encontramos de acercarnos a algo que todavía no sabemos cómo nombrar.
Quizá buscamos entender qué nos está pasando. Saber si es normal sentir lo que sentimos. Encontrar alguna explicación para ese cansancio, esa rabia, esa culpa, ese vacío o esa sensación extraña de que el mundo continúa mientras el nuestro parece haberse detenido.
O quizá buscamos algo todavía más sencillo: sentir que alguien comprende.
Por eso me cuesta un poco hablar de libros para superar el duelo.
No sé si un duelo se supera.
Y tampoco sé si esa debería ser nuestra prisa.
Cuando alguien a quien amamos muere, no estamos únicamente ante un dolor que tenga que desaparecer. Estamos intentando aprender a vivir en una realidad diferente, en la que esa persona ya no está físicamente y, sin embargo, el vínculo, la historia compartida y el amor continúan formando parte de nosotros.
Tal vez los libros no nos ayuden tanto a superar el duelo como a atravesarlo sintiéndonos un poco menos solos.
Leer cuando estamos en duelo
Hay momentos en los que necesitamos hablar. Otros en los que necesitamos silencio. Y también hay momentos en los que todavía no podemos contar lo que nos ocurre, pero sí podemos leer las palabras de alguien que ha estado cerca de ese lugar.
Un libro puede prestarnos palabras cuando nosotros aún no las tenemos.
Puede ayudarnos a reconocer algunas de nuestras reacciones y descubrir que aquello que nos asusta o nos desconcierta también forma parte de la experiencia de otras personas.
Pero incluso leer puede ser demasiado.
Después de una pérdida es frecuente encontrar dificultades para concentrarnos, recordar lo que acabamos de leer o mantener la atención durante mucho tiempo. No significa que haya nada que estemos haciendo mal.
Quizá hoy puedas leer diez páginas.
Quizá solamente una.
Quizá abras el libro, leas dos frases y lo cierres durante tres meses.
También eso está bien.
No existe una manera correcta de leer sobre el duelo, igual que no existe una única manera correcta de vivirlo.
Algunos libros para comprender el duelo
No creo demasiado en las listas de “los mejores libros para superar el duelo”. Cada pérdida tiene una historia y cada persona puede necesitar algo diferente.
Pero sí existen libros que pueden acercarnos al duelo desde lugares distintos: algunos nos ayudan a comprender; otros nos permiten reconocernos; y algunos, simplemente, nos hacen compañía.
El mensaje de las lágrima de Alba Payàs
Alba Payàs es una de las grandes referentes en nuestro país en el acompañamiento al duelo.
Su libro permite comprender muchas de las respuestas que pueden aparecer después de una pérdida y acercarse al proceso desde una mirada respetuosa con los tiempos y las necesidades de cada persona.
Puede ser especialmente útil cuando necesitamos entender qué está ocurriendo dentro de nosotros y descubrir que muchas de nuestras reacciones tienen sentido dentro de una experiencia de pérdida.
El año del pensamiento mágico, de Joan Didion
Este no es un manual sobre el duelo.
Y quizá precisamente por eso resulta tan valioso.
Joan Didion escribe sobre el año posterior a la muerte repentina de su marido y pone palabras al desconcierto, a la ausencia y a esa particular forma de pensamiento que puede aparecer cuando nuestra cabeza sabe que alguien ha muerto, pero alguna parte de nosotros continúa esperando que vuelva.
A veces no necesitamos que alguien nos explique el duelo.
Necesitamos reconocernos en la experiencia de otro ser humano.
La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero
Donde la autora entrelaza su propia experiencia de pérdida con la historia de Marie Curie.
Cuando muere nuestra madre o nuestro padre
La muerte de un padre o una madre puede tocar lugares muy profundos de nuestra historia.
No perdemos únicamente a la persona que está hoy. También pueden aparecer recuerdos de quienes fuimos con ella, preguntas sobre nuestra infancia, asuntos pendientes, gratitud, enfado, ternura o contradicciones que quizá llevaban mucho tiempo guardadas.
- Tiempo de vida, de Marcos Giralt Torrente: una reconstrucción de la relación con el padre tras su muerte.
- El año en que mi madre tuvo los ojos verdes, de Tatiana Țîbuleac: una historia cruda y profundamente humana sobre una madre y un hijo, sobre las heridas que también habitan nuestros vínculos y sobre ese lugar extraño en el que pueden convivir la rabia, el dolor y el amor.
- Nada se opone a la noche, de Delphine de Vigan: sobre la pérdida de una madre y todo lo que queda por entender de ella.
- Esto también pasará, de Milena Busquets: un duelo lleno de vida. Una madre que ya no está y una hija que sigue buscándola mientras descubre que llorar una pérdida y seguir deseando la vida no son lugares opuestos
- Lo que hay, de Sara Torres: un libro donde el duelo por la muerte de una madre se mezcla con el deseo, el cuerpo y el amor. Una mirada íntima a esa aparente contradicción de estar profundamente cerca de la muerte y, al mismo tiempo, seguir sintiendo el impulso de estar viva.
Estas lecturas suelen remover bastante, así que conviene acercarse a ellas sin prisa. Si notas que te desbordan, déjalas y vuelve más adelante. Puedes leer también sobre cuánto dura el duelo por la muerte de una madre para entender mejor tu momento.
Libros para ayudar a superar el duelo a niños y adolescentes
Cuando acompañamos a un niño que ha perdido a alguien querido es comprensible que aparezca el miedo a no saber qué decir.
A veces buscamos el cuento perfecto, las palabras perfectas, la explicación que consiga que el niño no sufra.
Pero los cuentos no necesitan evitar el dolor.
Pueden hacer algo quizá más importante: crear un lugar desde el que poder hablar de él.
Algunos títulos que utilizamos y recomendamos para abrir estas conversaciones son:
- El pato y la muerte, de Wolf Erlbruch.
- Soy la muerte, de Elisabeth Helland Larsen.
- El agradecido recuerdo, de Alma Serra.
- El vacío, de Anna Llenas.Así es la vida, de Ana Luisa Ramírez y Carmen Ramírez.
- Para siempre, de Camino García.
Me gusta especialmente leer estos libros junto a ellos, sin convertirlos en una lección.
Leer.
Mirar las ilustraciones.
Esperar.
Y dejar que sean sus preguntas las que nos indiquen por dónde continuar.
Porque muchas veces los niños no necesitan explicaciones enormes sobre la muerte. Necesitan adultos disponibles para escuchar las preguntas que ellos sí tienen.
Estos libros funcionan mejor cuando se leen acompañados, dejando espacio a las preguntas que surjan. Si quieres profundizar en cómo abordarlo, trabajamos esta área en los grupos de duelo infanto-juvenil.
Cuando quien muere es un animal
También hay duelos que parecen necesitar permiso.
La muerte de un animal con el que hemos compartido nuestra vida puede dejar una ausencia enorme y, sin embargo, todavía escuchamos frases como “era solo un perro” o “puedes tener otro”.
Pero el dolor no entiende de categorías.
Entiende de vínculos.
Para algunas personas, un animal ha sido compañía durante años, parte de sus rutinas, presencia cotidiana, seguridad, familia.
Libros como Espérame en el Arcoíris: Cómo Afrontar el Duelo Por la Pérdida de Tu Mascota o El alma de los animales, se acercan específicamente a esta experiencia.
Pero quizá lo primero que necesitemos recordar sea algo mucho más sencillo: si para ti ese vínculo era importante, su pérdida también lo es.
¿Y si quiero acompañar a alguien que está en duelo?
Muchas veces llegamos a estos libros no porque haya muerto alguien querido para nosotros, sino porque queremos acompañar a una persona que está sufriendo y no sabemos cómo hacerlo.
Buscamos qué decir.
Cómo ayudar.
Qué hacer para que esté mejor.
Y quizá una de las cosas más difíciles de aprender sea precisamente que acompañar no siempre consiste en hacer.
William Worden y otros autores especializados en duelo pueden ayudarnos a comprender el proceso y las necesidades que pueden aparecer después de una pérdida.
Pero hay algo que ningún manual puede enseñarnos del todo:
aprender a estar delante del dolor de otra persona sin tener que quitárselo.
Escuchar sin apresurar.
Preguntar en lugar de suponer.
No exigir que avance.
No intentar encontrar rápidamente una parte positiva.
Y atrevernos también a decir: “No sé qué decirte, pero estoy aquí”.
Entonces, ¿puede un libro ayudarnos a superar el duelo?
Quizá después de todo lo escrito mi respuesta sea otra pregunta:
¿Y si no hubiera nada que superar?
Quizá haya algo que comprender.
Algo que llorar.
Algo contra lo que rebelarnos.
Algo que agradecer.
Algo que necesite tiempo.
Y, poco a poco, una vida que tendremos que aprender a habitar de una manera diferente.
Los libros pueden acompañarnos en algunos tramos de ese camino. Pueden prestarnos palabras, ofrecernos otras miradas y recordarnos que otros seres humanos han pasado antes por territorios parecidos.
Pero habrá momentos en los que necesitemos algo que un libro no puede ofrecernos: una mirada delante, alguien que escuche nuestra historia, un lugar donde poder decir incluso aquello que todavía no entendemos.
En Crecer en la Pérdida entendemos el acompañamiento al duelo precisamente desde ahí.
No como una terapia destinada a borrar el dolor ni como un camino para olvidar a quien murió.
Sino como un espacio donde poder detenernos, poner palabras, escuchar también al cuerpo, comprender lo que estamos viviendo y encontrar, cada uno a su manera y a su tiempo, cómo seguir caminando.
Porque quizá el duelo no consista en dejar atrás a quien amamos.
Quizá consista en ir descubriendo de qué manera el amor puede seguir presente cuando la vida ha cambiado para siempre.
Aquí funcionan bien las obras de William Worden sobre el tratamiento del duelo, más orientadas a profesionales pero muy claras, y los manuales prácticos de acompañamiento emocional. En nuestro blog publicamos también materiales y guías sobre este tema.
Leer ayuda, pero no siempre basta
Un libro te acompaña, ordena ideas y te hace sentir menos raro. Lo que no puede hacer es escucharte ni adaptarse a tu historia concreta. Si llevas tiempo leyendo sobre el tema y notas que por dentro nada se mueve, quizá lo que necesitas es un espacio donde hablar.
Puedes revisar qué es esperable en cada momento en nuestro artículo sobre las fases del duelo y las reacciones habituales tras el fallecimiento de un ser querido.
Un espacio donde poner palabras a lo que lees
En Crecer en la Pérdida acompañamos procesos de duelo desde hace más de una década, con sesiones individuales presenciales en Madrid y por videollamada, y con grupos donde compartir el proceso con otras personas.
Si alguna de estas lecturas te ha removido y quieres hablarlo, escríbenos o llámanos al 629 974 976. Empezamos siempre con una sesión de acogida, sin compromiso.
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